Por qué incluir cereales en la dieta del niño

Una dosis de energía por la mañana

Los niños necesitan tomar un buen desayuno por la mamá que les permita encarar el día con energía. Debe ser sano, equilibrado y completo y los cereales son parte imprescindible de él.  

 
Niña tomando cereales

Los pediatras lo tienen claro: el desayuno es la comida más importante del día y debería cubrir en torno al 20-25% de las necesidades nutricionales diarias. Sin embargo, sólo el 7% de los niños entre seis y diez años realiza el desayuno adecuado para obtener la energía necesaria para cumplir con las exigencias físicas y mentales que se presentarán a lo largo del día.

Qué debe incluir un buen desayuno

Lácteos, cereales y fruta, que aportan carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra. Los cereales que pueden tomarse en forma de pan o galletas son uno de los pilares de esa primera comida de la jornada, puesto que incorporan todos estos beneficios nutricionales:

  • Son ricos en hidratos de carbono complejos, que aportan a los niños la energía necesaria para comenzar el día y les permiten rendir bien en las clases y en la práctica de su deporte favorito.
  • Aportan fibra, que ayuda al desarrollo de las bacterias beneficiosas para el sistema digestivo, evita el estreñimiento y, al ser un nutriente bastante saciante, previene el sobrepeso y la obesidad infantil.
  • En su composición incluyen una larga lista de vitaminas y minerales para el crecimiento de los pequeños.

Adaptados a los niños

A pesar de estos valores nutricionales, los cereales de desayuno han sido analizados con lupa y criticados por contener, en algunos casos, un exceso de azúcar y grasas saturadas, unas sustancias que no son precisamente adecuadas para los más pequeño.

Por eso es importante que a la hora de elegirlos optes por los catalogados como “infantiles” y por aquellos que son ricos en vitaminas y minerales y pobres en grasas, azúcares y sal. En esta gama, las posibilidades son amplias y puedes tener en cuenta los gustos de tu hijo: de arroz, maíz, trigo o una mezcla de ellos; con miel, chocolate, frutas…

Además, la mayoría de los cereales infantiles son productos enriquecidos con un aporte extra de vitaminas y minerales que ayudan aún más a que los pequeños lleguen a sus requerimientos nutricionales diarios, que en la época infantil aumentan debido a su rápido desarrollo físico e intelectual, y que, por tanto, son más difíciles de cubrir.

¿Y cuándo empezar a tomarlos? A partir de los tres años, cuando el organismo está lo suficientemente desarrollado para ingerir y asimilar todos sus componentes.

 

Gema Martín