Dificultades respiratorias en el recién nacido

El desarrollo pulmonar y sus problemas

Comienza a esbozarse dentro del útero, pero no se completa hasta los 10 años de edad. Así de complejo es el desarrollo del sistema respiratorio de tu bebé. Te contamos cómo se forma y qué complicaciones pueden entorpecer el proceso.


Sumario

 

Las primeras respiraciones

El recién nacido realiza su primera respiración a los 10 segundos  llegar al mundo. Hay una serie de estímulos de los receptores internos y reflejos que envían la señal al centro respiratorio del cerebro del niño y hace que se pongan en marcha los músculos y se abra la vía aérea que permite la entrada de aire en los pulmones. También actúan los estímulos sensoriales como el cambio de temperatura que experimenta el cuerpo del bebé al salir al exterior, la presencia de luz, el bloqueo de la circulación de la sangre hacia la placenta cuando se pinza el cordón umbilical, la manipulación del bebé y las típicas palmaditas que recibe y que dan lugar al primer llanto. 

Una vez establecida la respiración, falta comprobar que ésta sigue el curso esperado. Un color sonrosado de su cuerpo y una respiración a un ritmo pausado y sin mucho esfuerzo, son los mejores indicadores de que la función pulmonar es adecuada.

Problemas que pueden surgir

La dificultad respiratoria es uno de los problemas más frecuentes en el recién nacido. Y las causas que hagan necesaria una reanimación neonatal pueden ser múltiples: prematuridad, malformaciones en el feto, medicamentos que pueden atravesar la placenta y producir depresión respiratoria en el feto, problemas placentarios y otros motivos que conduzcan a una falta de oxígeno al nacimiento. 

La dificultad respiratoria se manifiesta con distintos síntomas como son:

- Taquipnea: aumento de la frecuencia respiratoria por encima de 60 respiraciones por minuto.

- Quejido: ruido producido al pasar el aire exhalado por las cuerdas vocales.

- Retracciones, localizadas en la zona intercostal y subcostal.

- Aleteo nasal: las fosas nasales aumentan de tamaño durante la inspiración.

- Cianosis: coloración azulada de la piel o de las membranas mucosas.

- Alteraciones en la auscultación pulmonar.

- Alteraciones de los valores bioquímico y radiológico

Si este cuadro se produce, las medidas de reanimación del bebé deben ser inmediatas. Y en función del problema y de la gravedad de la situación, se tomará una vía u otra. Existen múltiples formas de ventilación asistida: algunas veces se hace a través de un tubo cuya punta está situada en la tráquea, muy próxima a los pulmones, –ventilación invasiva–, y en otras ocasiones, a través de una mascarilla nasal –ventilación no invasiva–”. Y sólo si la situación se complica enormemente, se plantea otro tipo de reanimación muy sofisticada, denominada Oxigenación con Membrana Extracorpórea. Se emplea en pacientes con enfermedades pulmonares o cardíacas muy graves en los que el fallo de uno u otro órgano (o ambos) no responde a los tratamientos con respiradores o medicamentos convencionales. En esos casos, se conecta al bebé a una máquina extracorpórea que permite sustituir las funciones de corazón y pulmones, hasta que mejore su sistema respiratorio y pueda ser conectados de nuevo a la ventilación convencional y a un soporte cardíaco mínimo.

Prematuros, los más afectados

Si hay un grupo de riesgo en relación a los posibles problemas respiratorios, ése es el de los nacidos antes de término. La razón es que sus pulmones son inmaduros y están peor preparados para empezar a asumir toda la responsabilidad del recambio de oxígeno y CO2, bien por su inmadurez anatómica o bien por falta de surfactante (ver apartado ¿Qué es el surfactante?). De ahí, que desde hace unos años se adopten medidas en este sentido que han mejorado las tasas de supervivencia de los prematuros. Así, ya durante el embarazo, si la madre durante los controles ginecológicos presenta riesgo o amenaza de parto pretérmino, una de las cuestiones que centrarán su atención será la de favorecer la maduración pulmonar del bebé. A la embarazada se le administrará medicamentos específicos que atraviesan la placenta y actúan en el feto acelerando la producción de surfactante en los casos que se prevea que se va a producir un parto antes de las 34 semanas de gestación. Y si con esto no se ha conseguido la maduración deseada o bien no ha habido tiempo de poner en marcha esta prevención, el equipo médico administrará surfactante directamente al pulmón del recién nacido por vía intratraqueal en el paritorio.

¿Qué es el surfactante?

Es un compuesto que todos tenemos en el pulmón para facilitar la respiración. Está formado principalmente por fosfolípidos, y tapiza la superficie de los alveolos, y su misión es estabilizar los pulmones cuando expelemos el aire, es decir, mantenerlos hinchados para evitar su colapso. Por ese motivo, es imprescindible para la vida. Y la cuestión es que nuestro organismo no comienza a fabricarlo hasta la semana 24 de gestación, aproximadamente. De ahí, que los prematuros sufran con gran frecuencia problemas respiratorios. Su dificultad respiratoria se debe a que tienen poco surfactante debido a su inmadurez o a que éste funciona mal.

Asesoramiento: Dr. Jesús Pérez Rodríguez, jefe de sección del Servicio de Neonatología, del Hospital Universitario La Paz, de Madrid.

Raquel Burgos