Ocho consejos para usar bien los grupos de WhatsApp de padres

¿Información o extorsión?

Los grupos de padres y madres en las redes sociales, sobre todo en WhatsApp, son una herramienta tan útil como peligrosa. Útil porque os permite manteneros al día de lo que ocurre en el aula. Peligrosa porque puede dar lugar a equívocos, discusiones, malentendidos y a un uso innecesario del mismo.

 
Adultos con el móvil

No hay padre o madre que pueda escapar. Con el inicio del curso escolar llega ese delicado momento en que alguien te pide tu teléfono “para meterte en el grupo de padres”. Y tú, que no quieres perderte nada de la educación de tu hijo ni parecer el menos sociable de los progenitores, se lo dictas y te aseguras de que ya estás en “el grupo”. La inmensa mayoría de familias con hijos entre 1 y 12 años forman parte de grupos de chats de la escuela infantil, el colegio, las actividades extraescolares, el equipo de fútbol… Un buen montón de comunicaciones diarias que puede acabar con la batería del móvil más resistente y con la paciencia del adulto más calmado si no se hace un uso correcto de ellos.

¿Para qué vale el grupo de padres de WhatsApp?

La teórica finalidad de este tipo de chats es facilitar la organización diaria de los padres, posibilitar que tengan un canal de comunicación rápido para mantenerse al tanto de todo lo que tenga que ver con sus hijos: si tienen examen de mates, si deben llevar tal o cual cartulina para el disfraz, si hay epidemia de piojos en el cole… El problema surge cuando hay miembros del grupo que hacen un uso inapropiado del grupo o cuando este acaba convirtiéndose en una forma de que los niños no se responsabilicen de sus tareas. Los grupos de padres no se han desarrollado con el objetivo de enviar información personal al grupo, generar rumores o producir un bombardeo de imágenes o mensajes que acaban saturando.

Claves para hacer un uso correcto de los grupos de WhatsApp

Tener siempre presente que el grupo se ha creado para compartir información relacionada estrictamente con el ámbito educativo, escolar o deportivo (según el grupo que sea) es fundamental para evitar problemas. Además, ten en cuenta estos consejos.

1. Información, si; chismorreos, no
Antes de enviar un mensaje, asegúrate de que es una información relevante para el conjunto de los miembros del grupo. Si te enteras de que va a haber que hacer un disfraz de cavernícolas para Carnaval, es útil que lo compartas. Comentar que tu hijo ha sacado tal o cual nota o mandar las fotos de vuestros trabajos, no lo es.

2. No lo uses como agenda
“Mamá, no me acuerdo de qué deberes tenía de mates.” Rauda y veloz te diriges a tu “grupo de padres” para preguntarlo y automáticamente recibes 10 respuestas no sólo con los ejercicios de mates que debe hacer; también de los de lengua, science e inglés y si te descuidas hasta con las soluciones. No, no y no. La mayoría de colegios dan al comenzar el curso una agenda donde debe anotar sus tareas, las fechas de los exámenes y los trabajos. Si tu hijo no ha recibido una, cómprasela. No hay problema en que un día se despiste y tengas que preguntar a los otros padres por los deberes. Hacer de eso una rutina es una práctica peligrosa que hará que tu hijo no asuma sus responsabilidades y no madure.

3. No te conviertas en el pesado del grupo
Fotos virales, chistes, falsas cadenas de ayuda, emojis a todas horas… ¿De verdad quieres ser el “padre pesado” del grupo? Si está para dar información de los niños, limitaos a eso.

4. Ciertas conversaciones, en privado
Las conversaciones entre dos personas deben hacerse única y exclusivamente en el ámbito privado. ¿Cuántas veces has tenido que leer 40 mensajes escritos sólo por dos personas? ¿No te han dado ganas de pedirles que inicien un chat privado? No caigas tú en el mismo error.

5. Ojo con las críticas
La principal premisa de uso de las redes sociales es no decir en ellas nada que no dirías en persona. Cualquier mensaje puede ser malinterpretado según la persona que lo lea y ciertos temas pueden ser especialmente controvertidos: nada de meterse con la profesora, criticarla o intentar resolver por WhatsApp las riñas entre niños.

6. Da ejemplo
Vivimos en una sociedad en la que muchos niños están enganchados al móvil, la tablet o los videojuegos. ¿Cómo vamos a enseñarles sus padres a desprenderse de ellas si no soltamos el teléfono? Desconectar de la rutina es una parte fundamental del día a día y clave para conseguir un buen ambiente familiar. Establece tus propias normas en cuanto al uso del grupo. Una buena idea es no responder a sus mensajes pasadas las ocho de la tarde (cuando los niños ya deberían haber acabado todas sus tareas) ni los fines de semana.

7. Simplifica
Escribe lo que quieres compartir en un solo mensaje, claro y conciso y asegúrate antes de enviar de que toda la información es correcta. Así evitarás que te empiecen a bombardear con preguntas.

8. Respeta la privacidad de cada uno
En las fotos o vídeos que compartas, incluso si son de actividades de los niños, debes asegurarte de que todos los padres han dado su consentimiento para enviarlas, y mucho ojo con subirlas a otras redes sociales.

Asesoramiento:qids, la app de los grupos de padres.

 

Laura Jiménez