Las pruebas del tercer trimestre

Preparando el parto

En estos meses, se seguirá controlando el estado de salud de la madre y de su hijo a través de varias pruebas. Durante las últimas semanas, las visitas al ginecólogo se harán más frecuentes.


ánalisis de sangre a embarazada

Sumario

 

En cada visita prenatal

Análisis de sangre y orina

Son pruebas rutinarias en cualquier embarazo. Te pedirán recoger la primera orina del día en un bote estéril y dirigirte en ayunas para la extracción de sangre.

Para qué sirve: Además de descartar anemia o infecciones, los análisis de sangre de este trimestre determinarán si las pruebas de coagulación son correctas de cara a la anestesia epidural en el parto.

Alrededor de la 32ª semana

Ecografía

Esta última ecografía recomendada debe hacerse, pero en muchas clínicas se realizan varias entre esta y el parto. Tumbada en la camilla, se aplica un gel sobre el abdomen, que actúa como conductor, mientras se desliza una sonda que emite ultrasonidos que rebotan y se visualizan en un monitor.

Para qué sirve: Además de evaluar el crecimiento fetal, se observa la situación de la placenta y del cordón umbilical y se valora la cantidad de líquido amniótico disponible en el útero. Y algo muy importante: servirá para comprobar cómo está situado el bebé para el parto

Entre la 35ª y 37ª semana

Cultivo recto-vaginal

Con torundas de algodón, se toma una muestra rectal y otra vaginal en la camilla de exploración ginecológica

Para qué sirve: Se practica un cultivo vaginal y rectal a todas las embarazadas para saber si existe algún tipo de infección por estreptococus agalactiae del grupo B (EGB). De ser así, en el momento del parto se administran antibióticos a la madre para proteger al feto de la infección a su paso por el canal del parto.

Cada semana a partir de la 39

Registro cardiotoco-gráfico

La monitorización fetal dura unos 20 minutos. Debes permanecer semitumbada, con una correa alrededor del vientre que lleva transductores conectados a un monitor. El aparato recoge dos señales: el ritmo cardíaco del bebé y las contracciones uterinas. Para realizar esta prueba, conviene que el bebé esté activo, por lo que es aconsejable comer algo antes para que se mantenga despierto. Los datos obtenidos por el monitor se imprimen para ser analizados por el ginecólogo.

Para qué sirve: El registro permite controlar el estado de bienestar fetal, la frecuencia de las contracciones y preparar el parto.

En algunos casos

Amnioscopia

Es posible que te hagan esta prueba si se sospecha pérdida de bienestar fetal. Para ello, el cuello del útero ha de estar abierto. Se introduce un pequeño tubo metálico con una luz que permite observar la bolsa amniótica. Si el líquido está teñido de oscuro, significa que hay  meconio. Aunque su presencia no siempre viene provocado por sufrimiento fetal, ante la duda, se suele acelerar el parto.

Para qué sirve: Permite comprobar el color del líquido amniótico y diagnosticar una posible pérdida de bienestar fetal.

Radiopelvimetría

Se realiza cuando se sospecha que la madre tiene alguna anomalía pélvica, bien porque el parto no evoluciona adecuadamente, bien por problemas en un parto anterior. Una radiografía mide los espacios óseos. En la actualidad, no se lleva a cabo con frecuencia.

También se puede dar una  desproporción pelvicocefálica.  Ocurre cuando la cabeza del feto es grande para pasar por la pelvis materna haciendo inviable el parto vaginal. Se diagnostica en el momento del parto por lo que no se puede programar la cesárea. 

Para qué sirve: Esta prueba permite diagnosticar los problemas de pelvis en relación con un parto vaginal.