Las emociones en el embarazo, trimestre a trimestre

Sentimientos a flor de piel

Ahora que estás embarazada, te esperan 9 meses muy especiales. Te señalamos trimestre a trimestre, los sentimientos y las emociones que suelen aparecer cuando llevas una vida nueva dentro de ti.


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Sumario

 

Primer trimestre

Euforia y dudas. Tanto si tu embarazo ha sido muy deseado como si la noticia te ha pillado por sorpresa, saber que estás embarazada te causará sentimientos encontrados: por una parte, estarás feliz, con ganas de contarlo a todo el mundo y por otro dudarás de todo. ¿Habremos elegido buen momento? ¿Cambiará mi vida de pareja? ¿Podré llevar de frente el cuidado de mi hijo con mi trabajo? No te sorprendas por esta reacción. Es muy habitual en las embarazadas. Tampoco te extrañes si pasas de la euforia a la tristeza en cuestión de minutos. La inseguridad emocional es típica en estos primeros meses y forma parte del proceso de adaptación psicológica a todo lo que está por venir.

Pendiente de tu cuerpo. Esa vida que crece dentro de ti te lleva a estar muy pendiente de tu cuerpo y de los cambios que acontecen en él. Entre el temor a perder el embarazo y las primeras molestias – náuseas, cansancio, mareos…- te preocuparás quizás más de la cuenta. Tu ginecólogo estará para confirmar que todo marcha bien y restablecer la calma.

Segundo trimestre

Tranquilidad y plenitud. El miedo a un aborto y los temores por los cambios en tu cuerpo se alejan. Luces tu tripita con satisfacción y disfrutas de tu condición de mujer embarazada. Además, sientes a tu bebé vivo dentro de ti. Cada vez que te llama con sus ligeras pataditas, te emocionas. Tu libido, un tanto apagada durante el primer trimestre conoce un nuevo e inesperado soplo de vitalidad. Te sientes en armonía contigo misma y con tu pareja. Muchas embarazadas desearían parar el reloj porque disfrutan mucho con su estado.

Piensas mucho en tu futuro bebé. Tus intereses se centran en tu bebé. En él piensas constantemente y en este mundo imaginario en el que te proyectas, te encuentras a gusto. No te sorprendas si te reprochan falta de concentración o si notas que se te olvidan las cosas. Además, se te multiplican las tareas: visitas al ginecólogo, compras para el bebé, curso de preparación al parto…  Pero no sólo sueñas despierta. También lo haces más cuando duermes. No te preocupes si tienes pesadillas, son normales en tu estado.

Temor a perder el atractivo. Una pequeña sombra en este cuadro tan plácido: las mujeres más pendientes de su físico o las más inseguras pueden vivir mal los cambios en su fisionomía. Cuídate y saca partido a tu estado. Si paseas tu tripa con orgullo, te sentirás mejor.

Tercer trimestre

Más sentimental que nunca. Casi todas las futuras mamás reconocen tener siempre la lágrima a punto. La foto de la última ecografía, una película que trate de niños son suficientes para desencadenar una fuerte emoción. Los sentimientos maternales en general, no solamente los suyos, se acrecientan. Viven en una pequeña burbuja en la que todo lo que no es su estado y el niño que esperan pierde interés y por eso necesitan compartir sus vivencias con otras madres y sobre todo con embarazadas.

Vuelven los temores. En la recta final del embarazo, aumentan las molestias y a la vez, los temores. El tiempo se detiene y no ves el momento de dar a luz. Pero por otra parte, temes que ese día llegue. Miedo al parto, a no saber cuidar al bebé, a perder este contacto íntimo con él… Junto con los temores, vuelve la confusión.

Mimos, por favor. Si durante el embarazo has reclamado más muestras de cariño de lo habitual, ahora tu dosis necesaria de mimos se dispara. A veces, te encuentras algo desamparada, te abruma la cercanía del parto y necesitas más que nunca sentirte amada. La comprensión de tu pareja, el afecto de los tuyos es vital para ti.

Síndrome del nido. Unos días antes del parto, a muchas embarazadas, les entra una repentina manía de poner la casa en orden, cambiar los muebles de sitio, organizar los armarios. Se encuentran desbordantes de energía y dispuestas a sacar brillo a todo lo que les rodea. Si te acecha este síndrome, no malgastes tus energías. Dedícate a revisar la canastilla del bebé y prepara la maleta para la maternidad porque se acerca el momento tan esperado en el que te convertirás en mamá.



Magda Campos