Juegos para aprender a caminar

Pasito a pasito

Ver cómo tu bebé da sus primeros pasos será maravilloso pero, entretanto, podéis pasarlo muy bien juntos mientras le estimulas a lanzarse a la aventura de caminar…, prácticamente sin darse cuenta ¡y jugando!


Aprender a caminar

Sumario

 

Cuando aún gatea

Tu pequeño se mueve por toda la casa, gateando o sobre el culete. Puede que ya se levante solo, agarrándose al borde de su parque y haciendo toda la fuerza con los brazos. De ahí que aguante de pie tan poco tiempo. Los músculos de su espalda y de sus piernas tienen que fortalecerse para soportar el peso de todo su cuerpo. Con los juegos que te proponemos no solo conseguirás este objetivo, además estimularás su movimiento.

  • ¡Qué te pillo! Gatea detrás de él mientras le achuchas, diciendo: “¡Te pillé!” Agárrale suavemente las piernas para que en su intento de escapar, haga fuerza. Es importante que todo termine en risas.
  • Allá va la pelota. Siéntate con las piernas abiertas frente a él y envíale rodando una pelota de colores vistosos. Tendrá que moverse para cogerla. Después tendrás que ir tú a buscarla. Repite el juego tantas veces como le apetezca.
  • Me balanceo. Coloca a tu bebé boca abajo sobre un rollo de plástico hinchable y con la tripa encima. Balancéale hacia delante y hacia atrás. Primero, suavemente y después, más deprisa. Prueba a cantar una canción que le guste y a seguir el ritmo con el movimiento de vaivén. Y si se va hacia delante gateando, vuelve a ponerle el rollo como obstáculo. Aquí tienes otros juegos para que aprenda a gatear.

Los primeros pasos

Tu hijo ya se sostiene de pie solo y, agarrado con una mano, baja hasta el suelo para coger juguetes y lanzarlos lejos. Y después, para recuperarlos, da pasitos de lado, sujetándose con las manos, pero aguantando perfectamente con las piernas. Es el momento de jugar con él poniéndole pequeños retos.

  • Siguiendo la pista. Quita los objetos peligrosos y frágiles de la mesa baja del salón y sustitúyelos por sus juguetes preferidos. Colócalos bien separados unos de otros. Agarrado con una mano a la mesa, tu bebé se irá trasladando para cogerlos y tirarlos. Y cuando tenga uno en la mano, ¿cómo alcanzará el siguiente sin soltarlo? ¿Lo dejará en el suelo antes de coger el otro? Subir y bajar es un buen ejercicio. Pero en algún momento tratará de hacer todo a la vez. Los primeros intentos de mantener el equilibrio sin apoyo están asegurados.
  • ¡Ven con mamá! Es el juego más clásico y da buen resultado. Sitúate frente a él con los brazos extendidos, rodeándole pero sin tocarle, y llámale o capta su atención mostrándole un juguete atractivo. Antes o después se lanzará a tus brazos. Pero recuerda que el truco consiste en ir alejándote de él cada día un poco más, para que tenga que dar más pasos antes de encontrar tu abrazo.
  • ¿A que no me coges? Se trata de la continuación del juego anterior. Anímale a que te pille. Con los brazos extendidos hacia él, ve caminando hacia atrás. No olvides felicitarle cuando lo consiga.
  • Por la barandilla. Le encantaría recorrer el pasillo. Pero, para conseguirlo, necesita un apoyo donde agarrarse. Coloca una cuerda, a modo de barandilla, a lo largo de la pared. Y si coincide con que pasa por delante de un espejo, mucho mejor.
  • Algunos juguetes estimulantes. Para favorecer esos primeros pasos, nada mejor que un andador o un “correpasillos”. Empujarlo será un juego muy divertido y seguro. Estos juguetes vienen dotados de sistemas de frenado que evitan carreras y sustos innecesarios.

Inseguro, pero anda

Sus pasos son aún un poco titubeantes. O, a veces, camina demasiado deprisa, como si no pudiera parar. Y es que, a menudo, la única forma que encuentran de no perder el equilibrio es correr hasta que el sofá, papá o la pared le frenan. Veamos algunos juegos para esta época.

  • ¡Qué miedo! ¿No hay forma de que se suelte de la mano de papá o mamá? Prueba a darle un objeto que tú lleves agarrado por el otro extremo, por ejemplo una cuchara. Seguiréis andando juntos, pero ya no como antes. Y, sin embargo, se siente igual de seguro. Después puedes cambiar la cuchara por un objeto menos rígido, como un pañuelo o una muñeca. Finalmente, sustituye el pañuelo por una hebra de lana y llévala cada vez menos tensa. Llegado el momento oportuno, tu hijo caminará solo.
  • Otro juego de pistas. Anímale a buscar las cosas que hayas escondido por la habitación, nombrándolas y preguntando dónde están. Si está muy despistado, camina a su lado, guiándole sutilmente. Cada vez que encuentre un “tesoro”, tendrá que ir a entregártelo.
  • Pelotas saltarinas. Si ya camina sin problemas, te proponemos que juegues con pelotas que boten bastante para obligarle a perseguirlas.
  • Sorpresas volantes. Puede que este juego te parezca complicado de organizar pero, si te decides, tu bebé se lo pasará bomba y tú disfrutarás un montón. Se trata de colgar objetos llamativos o juguetes del techo (como si fueran móviles) formando un camino que tendréis que recorrer juntos. Te sugerimos varios colgantes: botellitas de plástico rellenas con diferentes motivos vistosos o sonoros, garbanzos, botones, un muñeco… Procura que los objetos estén suficientemente bajos para que tu hijo los pueda alcanzarlos o golpearlos estando de pie.
  • El pájaro “pica-culetes”. Es un juego muy divertido para los más experimentados. Corre detrás de él advirtiéndole: “¡Que viene el pájaro “pica-culete” y si te pilla te dará pellizquitos en el culete!” Si lo quieres hacer más divertido aún, deja que tu niño se convierta también en pájaro y seáis los dos quienes persigáis a papá, a los primos, a los abuelitos…