Cómo elegir el calzado del niño

Protege sus pies

Elige con cuidado sus zapatos para que sus pies crezcan bien y que el niño adopte un andar correcto. No olvides que el pie del niño es sumamente frágil. Además, no termina su total desarrollo hasta la adolescencia.


Sumario

 

0 a 18 meses

 

 

Cómo elegir su calzado

Con este fragmento del DVD "Paso a paso" de la colección "Bienvenido a la vida" aprenderás qué tipo de calzado le conviene en cada etapa de su crecimiento.

 

 

El pie del bebé

En una primera etapa, el bebé utiliza su pie como un órgano táctil que le sirve para explorar su entorno por lo que no es conveniente forzarle a andar. Durante los primeros once meses lo más natural es que vaya descalzo o con un tipo de zapatos que no oprima el pie, le facilite esta función táctil, y que además, le proteja del frío, la humedad y las lesiones.

Calzado correcto: calcetín o patuco con puntera redondeada y espacio suficiente para que los dedos se muevan con facilidad, lo que evitará rozaduras y deformaciones. La suela deberá ser una plantilla sin dibujos, muy suave y fina (de 2 o 3 mm). Los materiales deben ser suaves y flexibles.

Cuando el niño empiece a gatear, las punteras deberán ser reforzadas para proteger el pie de los golpes y evitar que se produzcan daños en uñas y dedos. Trasera alta, en piel y sin contrafuertes. La mejor atadura son los cordones sobre una fina lengüeta que evitará problemas en la piel del empeine.

18 a 36 meses

 

De los primeros pasos al andar seguro

Es la etapa de crecimiento más rápido de los pies. Los niños ya andan pero les cuesta mantener el equilibrio y sufren frecuentes caídas. El pie cambia y evoluciona; el tobillo rota hacia fuera. Los dedos comienzan a ejercer una gran actividad para mantener el equilibrio del cuerpo.

Para un desarrollo del pie óptimo, el niño debería andar descalzo sobre diferentes tipos de terreno como arena, grava, prado, tierra. Estas superficies generan estímulos y tienen efectos tonificantes. Andar sobre el suelo liso y plano de casa no procura sensaciones ni estímulos e incluso puede producir en el pie ciertas insuficiencias.

Calzado correcto: Se recomienda zapatos con horma ancha con espacio para mover los dedos con libertad. Las suelas ya no van a ser tan blandas porque el pie del niño tiene una gran cantidad de tejido adiposo; sí deberán ser ligeras y flexibles, de 3 mm para facilitar la percepción táctil de los dedos del pie. Las punteras deberán llevar refuerzos para proteger los dedos de posibles traumatismos. Los zapatos no habrán de llevar contrafuertes rígidos y se recomienda la lengüeta de piel suave como base de un abrochamiento alto sobre el empeine. Caña alta y flexible con el borde superior acolchado. No se incluyen elementos «ortopédicos» en las plantillas porque la bóveda plantar no termina de formarse hasta los 4 años. El interior del calzado no llevará costuras ni bordes.

De 3 años en adelante

Caminar, correr, saltar

Durante esta etapa se produce la consolidación de casi todo el esqueleto. El niño ya tiene adquirido el equilibrio y la bipedestación. Las siguientes etapas son la carrera y el salto, por lo que requiere zapatos con otras características. Las suelas cobran importancia, aunque los sistemas de amortiguación deberán incorporarse con cuidado porque el pie de los niños todavía tiene gran cantidad de tejido adiposo.

Calzado correcto: La horma continuará siendo amplia. Las suelas, de 5 a 10 mm de espesor, deberán tener ciertas propiedades de amortiguación. Los contrafuertes traseros irán adquiriendo una cierta rigidez con un diseño adecuado para que no moleste al tobillo y al tendón de Aquiles. Se puede empezar a poner zapatos de caña baja. La caña alta deberá ser blanda y elástica, con el borde superior acolchado. Las punteras incorporarán un refuerzo ligeramente rígido para proteger los dedos. Es aconsejable el abrochamiento alto sobre el empeine con velcro o cordones, sobre una lengüeta suave para una mejor distribución de la presión sobre el empeine.

Inmaculada López



Inmaculada López