La misión del padre en cada etapa del parto

Tu hoja de ruta para disfrutar del momento

Ayudarás a tu pareja a sentirse tranquila y confiada y recibirás como se merece a tu hijo. Pero estar presente en ese momento tiene mucha más importancia que vivir esa gran ilusión primera. Supone cargar de una intensidad inigualable el punto de partida de tu amor como padre.


padres en el parto

Sumario

 

Bueno para los tres

Vivir el parto “en primera persona” no defrauda. Y aunque tampoco te hará ser mejor padre en el futuro, sí que abona el terreno con una explosión única de sentimientos. Y desde ahí, empezar a querer y a cuidar a esa personita que te pondrán en tus brazos será casi inevitable.

Asistir al parto es una decisión, que si se dan las circunstancias lógicas y deseables de confianza y empatía en la pareja, supone un beneficio para todos los implicados. Está demostrado científicamente que el apoyo emocional que proporciona a la parturienta es clave para la buena marcha del parto. El acompañamiento eficaz durante el parto se asocia a una menor utilización de analgesia farmacológica puesto que las mujeres refieren menos dolor; a una disminución en el número de partos instrumentales, cesáreas, y a un incremento de los partos vaginales espontáneos. Por el contrario, la ansiedad que supone estar sola durante el alumbramiento provoca que los niveles de adrenalina –hormona que se segrega en estados de estrés– se disparen, y esto disminuya las contracciones uterinas, y retrase el progreso del parto. Pero, además, se relaciona con patrones anormales en la frecuencia cardiaca del feto y con bajas puntuaciones en el test de Apgar. Estar con la pareja reporta tranquilidad y afecto, la mujer esté relajada y confiada, y el parto sea más satisfactorio para todos.

Pero, además, los padres también salen con más de un regalo bajo el brazo del paritorio. Los que asisten al parto, lo refieren como ‘lo mejor que les ha pasado en la vida’. Ver nacer al niño, poder tocarle nada más llegar a la vida, les deja una impronta muy fuerte, que es clave para desarrollar el vínculo afectivo con el hijo, algo que va a favorecer a ambos en el futuro.

La misión del padre en cada fase

Tu misión como apoyo eficaz comienza mucho antes de llegar al paritorio. Así, el hecho de haber acudido a las consultas del ginecólogo juntos, de realizar ambos el curso de preparación al parto, y de haber compartido sentimientos, preocupaciones y alegrías durante los nueve meses previos resulta fundamental. Además, ten en cuenta que no hay unas tareas fijas y preestablecidas. Quizás, en el curso de preparación os hayan dado ciertas indicaciones, pero es posible que no encajen al 100 por 100 con las necesidades de tu mujer. Simplemente, escúchala y estate a su disposición. Pero si eres de los que necesitas un pequeño “manual de comportamiento”, atento a nuestras recomendaciones. A modo de esquema, éstas serán tus funciones.

Durante la dilatación. En las clases preparto, os habrán enseñado a respirar, y ahora es el momento de que tú tomes el mando y dirijas sus inspiraciones cuando las contracciones empiecen a ser fuertes, y es posible que ella se “descontrole”. También la ayudarás si le das un masaje en la parte baja de la espalda o le refrescas la cara con una gasa empapada. Pero, quizás tu mujer no necesite nada de esto, y te pida que le cojas la mano o te mantengas a su lado sin intervenir. Respétalo. Tu compañía en esta parte del parto es la más importante, la que va a condicionar que el dolor sea más soportable para la mujer, y desde luego, que ésta permanezca fuerte y confiada, lo que se asocia a un menor número de  cesáreas.

El expulsivo. Llegó la hora de pasar al paritorio, y lo primero que debes saber es dónde tienes que colocarte. La mejor posición es, sin duda, en la cabecera de la camilla. Por un lado, desde ahí, estarás al lado de tu mujer y, por otro, lograrás ver nacer a tu hijo pero sin tener que asistir a la parte más médica y antiestética del parto, que podría impresionarte. Sólo si estás tranquilo, la matrona o el ginecólogo te animarán a “asomarte” cuando la cabeza de tu hijo esté a punto de salir. Es un momento único que tú tienes la suerte de poder disfrutar. Mientras, mantente al lado de tu pareja, animándola. También puedes sujetarle la cabeza y los hombros cuando esté empujando, algo que le ayudará a controlar mejor sus músculos abdominales. Pero ten claro que es posible que tu mujer esté tan concentrada en el proceso, que no escuche tus indicaciones o tus palabras de cariño. Procura entenderla y no te sientas herido por ello.

Por otra parte, es posible que hayas pensado en “inmortalizar” el momento, grabándolo o tomando fotos. Si es así, tendrás que pedir antes un permiso en el hospital.

Tras el nacimiento. Cuando tu hijo nazca, lo primero que hará el equipo médico será colocarle sobre el pecho de la mamá para establecer ese primer contacto madre-hijo tan importante. Y en ese momento, habrá que cortar el cordón umbilical. Dependiendo, sobre todo, de la relación que se haya establecido entre el equipo médico y vosotros, te animarán a hacerlo a ti. Si no estás seguro, no te sientas obligado. Pero si te animas, no tengas miedo, siguiendo las indicaciones del médico, no harás daño al bebé –si ése es tu temor–. A continuación, se llevarán al recién nacido para hacerle un primer reconocimiento médico, y tras éste, os lo entregarán.

Cesárea ¿prohibido el paso?

A veces es programada y, por tanto, la mujer ha tenido más tiempo para asumir que su parto será de esa manera. Pero en otras, la cesárea llega después de horas en la sala de dilatación que no resultan efectivas para poner en marcha el alumbramiento o tras una complicación de última hora. Y es que son muchas las Maternidades, especialmente las de carácter público, las que no permiten la entrada del acompañante en el paritorio cuando el parto termina en cesárea. La razón: una cesárea no deja de ser una operación, y en éstas sólo se autoriza la presencia del personal sanitario. Pero la cesárea es una experiencia muy dura. A la frustración que conlleva no parir naturalmente, se le une la de no poder compartir el momento de ver al hijo por primera vez. Es lo que tienen en cuenta las Maternidades menos estrictas, las que sí permiten que el acompañante cruce la puerta del quirófano. ¿Por qué, entonces, en unas sí se autoriza esta compañía y en otras no? Hay que valorar el riesgo que existe en cualquier intervención, que es el de las infecciones de todo tipo. Además, en la cesárea, la presencia del anestesista es continua, porque la mujer ha de estar controlada en todo momento. De ahí que en la mayoría de los casos, se permita la entrada del padre cuando el bebé ya ha nacido.

Asesoramiento: Natividad Astrain, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), e Isabel Fernández del Castillo, miembro de la asociación El parto es nuestro.

Para Más información:

www.federacion-matronas.org En esta web podrás descargarte un trabajo que habla sobre la importancia del apoyo en el parto, dentro del documento Iniciativa Parto Normal de la FAME.

www.seg-social.es En el apartado, Más información, Preguntas más frecuentes, encontrarás en Partenidad, todos los datos sobre el permiso de partenidad.

www.mtas.es/mujerInfórmate sobre todo lo referente a las novedades que marca la Ley orgánica para la Igualdad de Hombres y Mujeres.

Nueve meses de espera. Dra. Josefina Ruiz Vega. Ed. Temas de hoy