6 mandamientos para la lactancia materna en verano

Combate el calor y amamanta

La subida de las temperaturas propia del verano hace que muchas mujeres se planteen si continuar con la lactancia materna, por el calor que tanto ellas como los pequeños sienten al dar el pecho. Toma nota de estos consejos para mantener este sano hábito y seguir ofreciendo a tu bebé el mejor alimento. 

 
Bebé mamando en verano

Que la lactancia materna es el alimento más completo y saludable para los bebés de forma exclusiva hasta los seis meses y combinada con otros alimentos al menos hasta los dos años está fuera de toda duda. Lo avalan las sociedades médicas, organizaciones como la OMS y lo demuestra cada estudio que se hace en torno a ella. 

La llegada del verano supone un claro riesgo para la lactancia materna, pues las mamás afrontan este periodo del año, con sus sofocantes temperaturas, con la duda de si es bueno o no dar el pecho a su pequeño con el calor que les conlleva a ambos. La respuesta es “si”, no solo es bueno sino que tu leche continúa siendo el alimento óptimo. Si bien el contacto piel con piel necesario para amamantar hace que la temperatura corporal de madre y bebé se eleve, tu leche le mantendrá perfectamente hidratado en unas semanas en las que el niño pierde más sales minerales de lo habitual. Además, la leche materna aporta una serie de micronutrientes, como, el zinc, el magnesio, el potasio o vitaminas A, C, D y E que necesita para su correcto desarrollo y crecimiento. Todo es cuestión de que readaptéis hábitos y continúes sabiendo que estás haciendo lo mejor para tu pequeño. 

6 prácticas muy beneficios para la lactancia materna en verano

1. La lactancia, a demanda. Es el principio más importante para que la lactancia materna se desarrolle con éxito no solo en verano, sino a lo largo de todo el año. Elimina los horarios estrictos o las tomas controladas. Con las altas temperaturas el bebé suda más y corre el riesgo de sufrir una deshidratación. Cuando tenga sed, llorará reclamando tu pecho y se lo ofrecerás hayan pasado una hora o cuatro desde la toma anterior. La leche materna le proporcionará todo el líquido que necesita.

2. Atenta a sus gestos. Hay algunas señales que indican que el bebé tiene sed. Obsérvale y si cabecea, se lleva la mano a la boca y saca la lengua, dale de mamar antes de que se ponga a llorar porque tiene sed.

3. Cuida tu dieta. Igual que tu bebé puede deshidratarse, tú también corres riesgos. En épocas de calor es especialmente importante que cuides tu alimentación y que mantengas una correcta hidratación. Aquí encontrarás un menú sano y equilibrado para lactar en verano. Además, bebe agua durante la toma, pues la oxitocina que se segrega mientras das de mamar produce sed.

4. Escoge bien el lugar. Busca el rincón de tu casa que se mantenga más fresco, mantén las ventanas cerradas y las persianas bajadas para conseguirlo. Si la habitación tiene aire acondicionado, puedes encenderlo un ratito antes de la toma para refrescarla pero no conviene que te sientes con tu pequeño directamente bajo su flujo.

5. Cómodos y fresquitos. Recuerda que los estados de nervios y ansiedad son grandes enemigos de la lactancia materna en todas las estaciones del año. En el caso del verano, el calor es un factor que puede agobiarnos y dar al traste con nuestro deseo de dar el pecho. Daos un baño o una ducha fresquita antes de amamantarle para que los dos estéis más cómodos.

6. Ojo con el sol. Tanto tú como tu bebé debéis estar correctamente protegidos si le das el pecho al aire libre, algo que será frecuente en estos meses. Ponle un gorro, busca un lugar a la sombra y asegúrate de que no se quemará usando protección solar.

Asesoramiento: Medela, compañía suiza con más de 50 años de experiencia en puericultura. 

 

Laura Jiménez