Los beneficios del aceite de oliva en la dieta del niño

Desde los seis meses de vida

El aceite de oliva es uno de los ingredientes estrella de la dieta mediterránea y los especialistas lo recomiendan como la grasa principal durante la edad escolar. Descubre lo que este ingrediente puede hacer por los niños. 

 
Niño tomando aceite de oliva

Los beneficios del aceite de oliva son muchos y muy conocidos y las recomendaciones de los especialistas lo han llevado a ser conocido como “oro líquido”. Tu hijo también puede disfrutar de su delicioso sabor y de sus efectos positivos para la salud desde los seis meses de vida. 

Los beneficios del aceite de oliva

La grasa que compone el aceite de oliva es la más parecida a la que se encuentra en la leche materna, por este motivo su digestión es más fácil. Además, cuenta con componentes como estos:

  • Ácidos grasos monoinsaturados. Estas sustancias ayudan a proteger el organismo frente a enfermedades cardiovasculares y facilitan el control del colesterol “malo” o LDL, contribuyendo a aumentar el bueno o HDL.
  • Antioxidantes. Especialmente vitamina E. Entre sus virtudes se encuentra su capacidad para prevenir todas aquellas enfermedades relacionadas con el envejecimiento y la mejora de la circulación sanguínea.
  • Buen sabor. Añadir una cucharada de aceite de oliva virgen extra a sus primeros purés mejorará su sabor y facilitará el periodo de transición. Añádelo cuando las verduras estén ya cocidas y justo antes de triturarlas.

Cuál elegir y cómo añadirlo en su dieta

Los aceites vegetales son siempre los más aconsejados frente a las grasas animales pero, entre ellos, también hay distinciones. Como explica Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable “el mejor es el de oliva, que debe consumirse siempre que se pueda en su forma “virgen extra”. Cuanto mayor sea el procesado industrial, mayor será la pérdida de sus componentes beneficiosos. Además, el aceite de oliva es el más apto para la alimentación infantil y el más fácil de digerir durante todas las edades”. Podrás comenzar a ofrecérselo, siempre que tu pediatra no te indique lo contrario, a partir de los seis meses de edad, añadiendo una cucharadita a sus purés, y más adelante en  ensaladas, sopas, platos de carne y pescado hasta llegar a los fritos a partir de los dos años y que no debes darle más de dos veces a la semana.

En cuanto a la cantidad que ofrecerle, debería suponer un 30% de las calorías totales de la dieta, aproximadamente, lo que corresponde a entre 2 y 3 cucharadas soperas por día. 
Asesoramiento: Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable. 

 

Ana Vallejo