Las 6 formas de comportarse como madre

¿Cuál es la tuya?

¿Sabes qué modelo representas para tu hijo? Para ayudarte a descubrirlo te hemos preparado el siguiente “catálogo de madres”. Es posible que te veas reflejada en varios perfiles, o que no te identifiques del todo con ninguno. En cualquier caso, saca lo mejor de ellos. Si algo estupendo caracteriza a las madres de hoy son sus ganas de aprender y corregir errores para ser cada día, un poquito mejores.


Madre e hijos

Sumario

 

Sobreprotectora

Éste es el perfil de madre más común. En ello influye el hecho de que las mujeres de hoy, deciden serlo cada vez con más edad y que la mayoría de ellas lo es de un hijo único o, como mucho, de dos. Son muy concientes de que la maternidad es un bien preciado que seguramente no volverán a vivir, por lo que les cuesta dejar crecer a sus hijos e intentan alargar la dependencia o el lazo afectivo todo lo posible, a veces de forma algo artificial. Al mismo tiempo, son mujeres que esperan mucho de sus hijos, que quieren que sean como ellas siempre han deseado, y esto les genera frustración cuando no se cumple. La madre sobreprotectora es exigente y dedica todo su esfuerzo y dedicación a sus hijos. Es dependiente y, a veces, también algo hipocondríaca. No permite que su pequeño sufra la más mínima frustración, y por eso tiende a protegerle ante cualquier “amenaza”, confiando poco en sus posibilidades.

¡Cuidado! Esta forma de actuar, a la larga perjudica al niño, volviéndole dependiente y poco tolerante a las frustraciones. El niño sobreprotegido, muy probablemente sea el día de mañana un adulto inseguro y con pocos recursos para enfrentarse a los momentos difíciles.

Autoritaria

Tiende a ser inflexible con las peticiones de sus hijos y ejerce un alto nivel de control, sin dar demasiado pie al diálogo en la resolución de los conflictos. Muy a menudo impone sus deseos sobre los del pequeño sin importarle su estado de ánimo, ni la actividad que esté llevando a cabo en ese momento. Le cuesta mucho ceder a las peticiones, sobre todo cuando éstas implican “saltarse” las normas. Es muy perfeccionista. Considera que la disciplina es unos de los pilares básicos de la educación del niño. Y no le falta razón. Sin embargo, una disciplina mal entendida, puede causar sufrimiento y traer problemas de conducta en la edad adulta.

¡Cuidado! Hoy se sabe que los hijos que han vivido sometidos permanentemente a esquemas tan rígidos, acumulan grandes dosis de agresividad y frustración que, con frecuencia, descargan años después con personas o situaciones que poco o nada tuvieron que ver con sus problemas. Afortunadamente, el perfil de progenitor autoritario y despótico, es cada vez menos frecuente y ha dado paso a una autoridad más positiva, constructiva y responsable en la que no faltan las normas, pero tampoco el diálogo.

Permisiva

En el polo opuesto se encuentra esta madre: evita hacer uso del control y los castigos y muestra una excesiva concesión a las peticiones de sus hijos. Están dentro de este grupo las madres que quieren que sus hijos tengan todos sus deseos satisfechos, ya que ellas no los tuvieron. Piensan que los niños deben crecer en libertad, sin límites o con los mínimos y, por eso, a menudo aceptan positivamente sus impulsos, iniciativas y argumentos. También se incluye en este perfil a aquellas mamás trabajadoras, con agendas rebosantes de tareas, que se sienten culpables por el escaso tiempo que dedican a sus hijos y que pretenden compensarlo ofreciéndole todo lo que pide. Muchas temen enfrentarse con ellos y, por esta razón, acaban cediendo a todas sus demandas.

¡Cuidado! A la larga, sus hijos serán niños consentidos que tomarán las riendas de la vida familiar a su antojo, pequeños tiranos que no conocerán los límites, ni contarán con puntos claros de referencia a la hora de afrontar problemas. Y es que, para ser adultos auténticamente libres y seguros, los niños no sólo necesitan todo nuestro cariño, sino también normas de conducta, coherentes y firmes.

Insegura

Es otra de las madres que más abundan, especialmente cuando se trata de mamás primerizas. De modo que, no es extraño sentirse identificada con este perfil en uno u otro momento de la experiencia maternal. Sin embargo, la mujer que de antemano cuenta con una personalidad insegura y temerosa, lo refleja en la relación con sus hijos de forma más clara. Son madres que temen tomar decisiones de cualquier índole, por miedo a que las consecuencias sean devastadoras; que no actúan con seguridad y consistencia, y que dudan acerca de casi todo lo relacionado con el cuidado y educación de sus hijos. Esto se convierte en una fuente de angustia y miedos, que terminan por transmitir al pequeño.

¡Cuidado! Es fácil que  sus hijos sean indecisos, temerosos, o que tengan problemas para relacionarse con otros niños.

Imaginativa

El aburrimiento no se inventó para ella. La madre imaginativa es creativa, divertida y alegre; le gusta estar siempre activa. No importa lo ocupada que esté, ella sabe disfrutar del tiempo que pasa con su hijo, aunque sea escaso, y nunca le faltan ideas para ello. Sabe proponer actividades originales y plantear retos nuevos. Es, en definitiva, una mujer con recursos y gran capacidad para tomar decisiones. Le encantan los niños y lo demuestra día a día. Sus hijos crecerán en un ambiente creativo y optimista y con toda probabilidad se empaparán de ese espíritu vitalista y serán personas igualmente imaginativas.

¡Cuidado! una vida demasiado imprevisible, puede llevar al niño a sentirse desorientado en algunos momentos, especialmente si es muy pequeño. Recuerda que los niños también necesitan rutinas y pautas para sentirse seguros.

Democrática

Representa lo más cercano a la madre ideal, la que debemos tener todas en mente para acercarnos a su forma de ser. Lo suyo no es imponer sino negociar, ya que cuenta con grandes dosis de paciencia y diplomacia. Se trata de madres que responden a las demandas y preguntas de sus hijos con atención e interés, reconociendo y respetando su independencia. Les gusta explicar siempre las razones de las normas que establecen y procuran que éstas sean claras, coherentes y adecuadas a las necesidades y posibilidades de los pequeños. En su casa, las decisiones se toman entre todos, en un clima de confianza, respeto y diálogo y se intenta promover los comportamientos positivos, más que inhibir los negativos.
Con frecuencia, son madres seguras de sí mismas, que saben lo que quieren y así lo transmiten a sus hijos. Su único error es que, a menudo, no tiene en cuenta la edad del niño a la hora de ofrecerle responsabilidades y no se da cuenta de que tal vez éste sea demasiado pequeño para tomar ciertas decisiones.

¡Advertencia! Si sabe encontrar el equilibrio en sus “negociaciones” y no pierde de vista que la última palabra es suya, sus hijos desarrollarán un gran sentido de la autonomía y con mucha probabilidad serán personas seguras, responsables, equilibradas y tolerantes en el futuro.

Asesoramiento: Susana Martín, psicóloga y especialista en Educación Infantil.



Vanesa Lleó