3 manualidades y un juego con frutos secos del otoño

Sencillo y divertido

El otoño nos regala nueces, castañas, almendras y otros frutos secos que no solo se pueden comer. También se pueden hacer sencillas manualidades y jugar con ellas. 

 

Lo ideal es encontrar estos frutos secos en una excursión al campo o una huerta. La otra alternativa menos divertida pero muy eficaz es, por supuesto, el supermercado de la esquina. Además, necesitarás palillos, trocitos de papel, alguna hojita, pegamento, un bote de cristal algo de paciencia y ganas de jugar.

La familia castaña

Elige una castaña gordota para hacer el tronco, al que clavarás cinco palillos, uno para el cuello al que engancharás una bellota, y los otros cuatro para las extremidades. Añade a la familia un perrito, el carrito del bebé y lo que se te ocurra. Si quieres dar un toque de color, puedes dibujar la boca y los ojos de los personajes con un rotulador fino y un poquito de paciencia.

Un barquito chiquitín

Vacía bien la cáscara de una nuez. Recorta un trocito de papel con forma de vela. Colócalo en una cerilla que te hará de mástil. Pégalo en el interior de la cáscara con pegamento rápido. Estos barquitos te servirán para organizar regatas en la bañera o un charco del parque. ¡Al abortaje!

Una botella apetitosa

Coge un bote de cristal de boca ancha y dile al niño que vaya poniendo capas de legumbres como guisantes, lentejas marrones y naranjas, guisantes, judías o maíz. Quedará muy bonito si tenéis cuidado de combinar bien los colores. Después, cierra el bote con un tapón y decora con unas hebras de rafia o un lazo.

Jugar a las tabas con avellanas

Da cinco avellanas a cada niño para que juegue a las populares tabas. Aunque haya varias adaptaciones de este juego según la zona en la que vives, la más sencilla es ésta: Tira las cinco avellanas al suelo y coge una de ellas sin tocar las demás ni moverlas o perderás tu turno. Lánzala al aire, coge otra del suelo y recupera la que has lanzado antes de que caiga. Continúa hasta tener las 5 tabas en la mano. Cuando uno falla, el turno pasa al siguiente niño.