Qué hacer si el niño se atraganta

Técnicas de reanimación

Los fallecimientos por accidentes son una de las principales causas de muerte infantil. La mayoría se producen en los primeros minutos tras el accidente, antes de que lleguen los servicios de emergencia. Si los padres conocen las técnicas de reanimación, pueden salvar la vida de su hijo.


cuerpo extraño 1

Sumario

 

Asfixia por un cuerpo extraño

Es una de las situaciones más dramáticas. El niño pequeñito que se lleva a la boca pequeñas piezas de juguetes, o que come frutos secos y, de repente, se atraganta y comienza a asfixiarse. También ocurre en niños mayores que aspiran el aire que escapa del interior de un globo mientras tratan de inflarlo. Un ataque de risa o tos puede provocar la aspiración de objetos, como capuchones de rotulador, o huesos de aceituna durante la comida, que penetran en la vía aérea bloqueando la entrada de aire. Si nadie intenta desobstruir la vía aérea de forma inmediata, se iniciará la secuencia de parada cardiorrespiratoria, que conducirá en pocos minutos al fallecimiento.

Cómo expulsar el cuerpo extraño

 

 

Maniobras para salvar al niño de un atragantamiento

El Dr. Ignacio Manrique explica cómo salvar a un niño de un atragantamiento por cuerpo extraño. Fragmento del DVD "Accidentes en el hogar" de la colección "Bienvenido a la vida".

Lactantes y niños pequeños

cuerpo extraño 1

Hay que sujetarlos sobre un brazo con la cabeza inclinada hacia el suelo y boca abajo. En esa posición se deben dar 5 golpes rápidos y fuertes en la espalda entre las dos escápulas.

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Si no sale el cuerpo extraño, se le da la vuelta al niño (boca arriba con la cabeza inclinada hacia abajo) y se hacen 5 compresiones fuertes sobre la parte baja del esternón, apretando con dos dedos. No se debe apretar sobre el abdomen por el riesgo de romper el hígado o el bazo. Cuanto antes se inicie la maniobra, más fácil resultará conseguir la expulsión. Se deben repetir estas maniobras hasta que el lactante pueda respirar. A veces el objeto aspirado no sale, pero se mueve lo suficiente para que el niño comience a respirar; entonces se interrumpirán las maniobras de desobstrucción para acudir al hospital más próximo y completar la extracción.

Niños mayores

maniobra de heimlich

Si aún está consciente, se le animará a toser con todas sus fuerzas. Si ya no puede toser, lo inclinaremos hacia delante y le daremos 5 golpes fuertes en la espalda, entre las escápulas, con la mano abierta. Y si tampoco consigue iniciar la respiración, realizaremos 5 veces la maniobra de Heimlich, que consiste en comprimir el abdomen entre el esternón y el ombligo –en una trayectoria hacia dentro y hacia arriba–, abrazando desde atrás, para que la presión empuje el objeto aspirado hacia fuera. Hay que poner toda la energía y convencimiento en que el cuerpo extraño se movilizará con las primeras tandas de golpes y compresiones, pero si no fuera así, se repetirán las series de golpes en la espalda y compresiones abdominales hasta que el niño comienza a toser o respirar. Lo importante es conseguir que el niño respire, aunque no salga el cuerpo extraño. A continuación siempre se debe acudir a un hospital.

Otros casos de reanimación

También hay que reanimar en otros muchos casos. Por ejemplo, un lactante que acaba de sufrir muerte súbita; un niño pequeño que resbala en la bañera, se golpea la cabeza y queda inconsciente bajo el agua; una intoxicación por gas; traumatismos que provocan perdida de conciencia; descargas eléctricas por rayos o por tocar enchufes; intoxicación con medicamentos o productos de limpieza; ahogamiento en el mar, río o piscina; accidentes de tráfico; convulsiones febriles; asfixia por inhalación de humo…

Si el niño ha dejado de respirar

abrir vias

La parada respiratoria es la consecuencia de una secuencia de acontecimientos que se suceden en este orden: inconsciencia, cierre de la vía aérea y parada respiratoria.

Para revertir la situación, lo primero es abrirle las vías respiratorias. Un niño inconsciente no puede mantener sus vías aéreas abiertas. Para ello, se tumba al niño boca arriba. El adulto coloca una mano sobre su frente para extender el cuello del pequeño, la otra levanta su mentón. Si una vez abiertas, su tórax se mueve o se oyen movimientos respiratorios, esperar así a que recupere la consciencia. Si no respira, hay que iniciar el boca a boca manteniendo en niño en esta posición.

En los niños grandes, la boca del reanimador sólo podrá abarcar la boca del niño. En los lactantes, cubrirá la nariz y la boca. Se realizarán 5 insuflaciones comprobando que el tórax se eleva y desciende. Si el niño no empieza a respirar, se comprobará si el corazón late. De no ser así, se procederá al masaje cardíaco.

El corazón ha dejado de latir

Después de una parada respiratoria no resuelta, viene la parada cardíaca. En este caso, se debe dar un masaje cardíaco. En el niño grande, se hace con dos manos, en el pequeño con una y en el lactante con dos dedos. La frecuencia del masaje será de 100 latidos por minuto. Cada 30 compresiones de masaje, se harán dos insuflaciones lentas y profundas de aire por la boca.

Sólo se abandonará brevemente al niño para pedir ayuda si después de un minuto de reanimación no hay signos de actividad vital.



Dr. Jesús Martín-Calama